Convocatoria para pedir la excomunión en defensa de los derechos de mujeres, maricones, tortilleras y trans
APOSTASÍA MASIVA A LO LARGO DE TODO CHILE

Porque nos inscribieron forzadamente en una organización fascista siendo guaguas, este 29 de abril entregaremos las cartas solicitando que nos borren de las actas de la perversa ONG llamada Iglesia Católica. ¡Súmate a presionar, exigir y a demostrar tu descontento!

Por CUDS y M.O.D.A. (Movimiento por la Defensa de la Anticoncepción)

Las chilenas y chilenos estamos demasiado acostumbradas/os a que la Iglesia Católica intervenga sobre nuestros cuerpos. Ejemplos hay muchos. A principios de los noventa, la Iglesia Católica se opuso con todo al uso del preservativo, la única herramienta conocida para impedir el avance de la pandemia del SIDA. Canales de TV católicos fundamentalistas, como Canal 13 y Mega, hasta el día de hoy nunca han emitido campañas oficiales de prevención del Sida.

A mediados de los 90, el Gobierno intentó desarrollar las Jornadas de Conversación sobre Afectividad y Sexualidad (JOCAS). A pesar de que eran bastante ingenuas, nuevamente la Iglesia presionó para que no se realizaran, y de hacerse, se incorporaran los “valores” católicos. Las JOCAS posteriormente fueron estimadas como un fracaso debido a su fuerte ideología católica-moralista, lo que las convirtió en meras clases de religión.

Y desde aproximadamente tres años atrás, la Iglesia Católica, junto a políticos de la derecha más rancia, han tratado de impedir que la Píldora Anticonceptiva de Emergencia (PAE) se distribuyera gratuitamente entre la población que la requiriese.

Lamentablemente, la instancia que tenía que decidir sobre este asunto, el Tribunal Constitucional (TC), ha fallado a favor de los intereses de la Iglesia Católica, representada por el abogado Jorge Reyes. El Tribunal Constitucional, integrado por jueces ultra católicos, resolvió ignorando todas las evidencias científicas que afirman el carácter no abortivo de la PAE, única excusa para prohibirla en Chile, ya que en esta República es ilegal, medida que pone al país muy por detrás de los desarrollados.

El TC no prohibió la “T de cobre”, otro de los puntos que venían en el petitorio del catolicismo, por lo impopular que resulta quitar a las mujeres un método contraceptivo con el que han contado desde hace 40 años, pero ello no hace menos compleja la situación. La gravedad de este hecho radica en que nueve personas, en base a criterios políticos-ideológicos y no científicos, decidieron por toda la población acerca de su sexualidad y reproducción, lo que creemos puede ocurrir también en otros asuntos. Este fallo sienta precedentes de que en Chile los derechos ciudadanos obtenidos gracias a arduas luchas sociales pueden -en cualquier momento- ser revocados por un grupo pequeño con el poder de imponer sus puntos de vistas amparados en una Constitución pinochetista y poco democrática.

El fallo que emitió el TC, como la más pura expresión del poder de la Iglesia Católica, la derecha conservadora y otras sectas ocultistas como el Opus Dei, atenta sobre todo contra las y los jóvenes que quieren tener relaciones sexuales de manera segura, sin correr el riesgo de un hipotético embarazo. El embarazo adolescente es un drama personal y un problema social que afecta fundamentalmente a las mujeres, puesto que en una sociedad machista como la chilena, son éstas las que casi siempre asumen los costos sociales de la reproducción. Además las cifras indican que son las mujeres de los sectores pobres las que más se embarazan y, justamente, el fallo del TC prohíbe la circulación de la PAE en los centros de salud pública primaria, más no en farmacias, donde las mujeres ABC1 pueden comprarla sin problemas. ¿Es justo que sea la mujer pobre la que preste el vientre para la reproducción obligatoria del país? ¿Esconde este fallo biopolíticas tendientes al aumento de la natalidad, para de este modo, seguir evitando el ingreso de inmigrantes? ¿Qué intereses desconocemos?

Es curioso que los señores de la Iglesia, del TC y la derecha que han intervenido en este fallo sean todos hombres, lo que significa que nunca podrían entender lo que significa para una mujer asumir la maternidad en condiciones de precariedad económica. ¿Por qué no evitar el sufrimiento de las mujeres cuando existen métodos seguros para ello? No podemos sino afirmar que es una decisión arbitraria, injusta e irresponsable, que presta atención a los dogmas de unos pocos por sobre el bienestar de muchas y muchos, de todo el país. Porque Chile es LAICO, y a misa van los mismos viejos de siempre que morirán en un par de años más, pero a las nuevas generaciones nos dejarán una legislación retrógrada y abusiva.

No queremos más actos de autoritarismo de la Iglesia Católica. Es por ello que a través de la presente convocatoria hacemos un llamado a las distintas organizaciones sociales, agrupaciones, redes, colectivos y personas en general, para unir fuerzas para realizar una acción de Apostasía masiva. Esto es, que quienes fuimos bautizadas/os pidamos a la Iglesia Católica de nuestro país, por medio de una carta al Episcopado, el ser excomulgados/as y sacados/as de sus registros.

¿Y por qué la apostasía?

Creemos en un Estado Laico donde prime el bien común, las decisiones mayoritarias y la capacidad de ser y desarrollarse como ciudadanas y ciudadanos autónomos, libres y dignos. Creemos que no es posible que la Iglesia Católica siga imponiendo su moral en las políticas de educación y salud, que digamos, no ha variado desde la edad media. No queremos que la Iglesia intervenga en nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y nuestra reproducción.

Esta acción es un acto de profunda rebeldía frente a una institución que históricamente ha vulnerado los Derechos Sexuales y Reproductivos de mujeres y hombres, que son parte de los derechos humanos. Repudiamos el fallo del TC y queremos que todo Chile sepa de nuestra molestia frente a una decisión en la que intervinieron sectores muy minoritarios, pero con mucho poder e influencias, que no nos representan y que nos están imponiendo su cuestionable moral. La derecha, que se pavonea diciendo que defiende la vida, mató, torturó y mandó al exilio a miles de personas durante la atroz dictadura de Pinochet.

Asimismo queremos exigir que la Iglesia Católica se manifieste y rinda cuentas ante la ciudadanía por esta decisión arbitraria que tanto daño hace a las chilenas y chilenos.

¿Cómo lo haremos?

Es simple. Completa esta carta tipo (más abajo) con la información requerida en los espacios en blanco, como tu nombre, rut, lugar en que fuiste batizado/a y firma. La idea es que vayamos todas/os juntas/os a entregar las cartas el día MARTES 29 DE ABRIL a las 12:30 hrs. En Santiago nos reuniremos en el Arzobispado ubicado en Erasmo Escala 1872. Esta acción se replicará también en otras ciudades del país, donde se hará entrega de las cartas en los obispados y arzobispados correspondientes. Estamos apostando a una actividad masiva y que tenga visibilidad pública, por lo que esperamos juntar a unas mil personas. Es por ello que llamamos a las organizaciones e individuos que se sientan convocadas por esta acción a que busquen a más gente que quiera unirse. Mientras más mujeres y hombres seamos, más nos haremos escuchar.

No queremos ser parte de una institución que vulnera los derechos de las personas. Porque no somos católicos, no decidimos ser bautizados, el catolicismo no nos representa y ante todo somos respetuosos con la libertad de las personas, que es la esencia de la vida misma, decimos ¡exigimos la apostasía!

INSTRUCCIONES PARA COMPLETAR LA CARTA

1.- Llena el espacio en blanco del segundo destinatario con el nombre del obispo/arzobispo que corresponda, según la ciudad en la que vivas. Por ejemplo: si vives en Santiago, en este espacio debiera decir Francisco Javier Errázuriz, arzobispo de Santiago. Si vives en Temuco, debiera decir Manuel Camilo Vial, obispo de Temuco. Esta información la encuentras en el listado de diócesis que viene más abajo.

2.- Llena los demás datos personales que se solicitan al comienzo de la carta y agrega al final tu firma y la ciudad en que te encuentras. Recuerda que es importante que sepas dónde te bautizaste, el nombre de la Parroquia y su ubicación (dirección completa) o, en caso de que no puedas conseguirla, sólo la ciudad/localidad en que se ubica.

3.- Una vez llenados todos los espacios en blanco, recuerda borrar las letras marcadas con amarillo.

4.- Imprime la carta y métela en un sobre sellado.

5.- El día martes 29 de Abril es la entrega masiva de cartas. Estaremos en contacto contigo para decirte la hora y la dirección para ir a dejarla. También se encuentran por el momento buzones en Santiago disponibles para quienes no puedan, de ninguna manera, ir a dejar personalmente la carta.

Buzones disponibles:

- MEMCH San Luis 1438, Independencia, Santiago

-Instituto de la Mujer Ricardo Matte Pérez 574 (esq Salvador), Santiago

COPIA Y COMPLETA LA SIGUIENTE CARTA EN TU COMPUTADOR:

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Sr.
Alejandro Goic Karmelic
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile

Sr.
______________________________________ (nombre del obispo o arzobispo de la diócesis a la que pertenece tu ciudad. Ej: Francisco Javier Errázuriz en el caso de Santiago. Ver listado de diócesis)
__________________________________ (cargo que ocupa, puede ser obispo o arzobispo. Ej: arzobispo de Santiago. Ver listado de diócesis)

Iglesia Católica
Presente


Yo __________________________________________________, con rut ___________________________, mayor de edad, con fecha de nacimiento ________________________ y residente en __________________________________ (dirección, ciudad/localidad), que según le consta fui bautizada/o en la Parroquia __________________________________ ubicada en _______________________________________________ (si es posible dirección completa o si no sólo ciudad/localidad)

En conformidad con lo previsto en el Artículo 6º de la ley 19.638, que establece “la libertad religiosa y de culto” expresada en la facultad de “profesar Ia creencia religiosa que libremente elija o no profesar ninguna; manifestarla libremente o abstenerse de hacerlo; o cambiar o abandonar Ia que profesaba", me dirijo a usted con la finalidad de solicitar mi exclusión de todos los registros de la Iglesia Católica y el reconocimiento del acto de apostasía, actuando en nombre e interés propio y en virtud de mi legítimo derecho a decidir libremente sobre mis convicciones éticas, morales y religiosas.

Esta decisión responde al hecho de que me siento profundamente violentada por la intervención que ha tenido la Iglesia Católica en materia de sexualidad y reproducción, y por los frenos que crecientemente ha puesto esta institución a la implementación de políticas públicas en favor del derecho de mujeres y hombres a decidir si quieren o no tener hijos, cuántos, en qué momento de sus vidas y con qué espaciamiento. Lo anterior ha quedado expresado en los reiterados obstáculos legales que la derecha chilena y las organizaciones autodenominadas “pro vida” han levantado para frenar los logros en materia de derechos sexuales y reproductivos, y que hoy se traduce en el recurso de protección presentado por un grupo de parlamentarios de derecha y dirigentes “pro vida” ante el Tribunal Constitucional en contra de las “Normas de Regulación de la Fertilidad” que rigen desde octubre de 2006, con el objeto de prohibir no sólo la entrega de la Píldora de Anticoncepción de Emergencia (PAE), sino también el uso del más requerido Dispositivo Intrauterino (DIU), la T de cobre.

Las declaraciones públicas realizadas desde el 2001 hasta la fecha por los representantes de la Iglesia Católica en oposición a la PAE –primero a la comercialización de ésta y luego a su distribución gratuita en consultorios a mujeres víctimas de violación- y, posteriormente, en contra de la implementación de las nuevas Normas de Fertilidad, demuestran las estrechas vinculaciones entre la oficialidad de la Iglesia Católica y esta ofensiva jurídica de la derecha y las agrupaciones “pro vida”. A continuación cito algunos ejemplos:

• Cuando el 30 de agosto de 2001 se dio a conocer el fallo de la Tercera Sala de la Corte Suprema en rechazo a la venta y comercialización del anticonceptivo de emergencia, el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, máxima autoridad de la diócesis de Santiago y miembro titular de la Conferencia Episcopal, arrogándose la voz de las mujeres y hombres chilenas/os, declaró que este fallo “viene a confirmar la posición de todo Chile, que no quiere estar a favor del aborto”. Recordó, asimismo, que el país suscribió la Convención de Costa Rica, que protege la vida del ser humano desde el momento de su concepción. (Fuente: La Cuarta, 16 de Septiembre de 2001)

• El 2004, ante la decisión del Ministerio de Salud de entregar gratuitamente la PAE a las mujeres víctimas de violación en los consultorios, el Cardenal Errázuriz nuevamente interviene haciendo un llamado a los municipios a no repartir la píldora, sin importarle que con esta medida se estaba obligando a cientos de mujeres a dar a luz a un hijo cuyo padre es un violador. Ignorando la autonomía del Estado y atropellando la libertad de las personas señala: "cuando el Estado me obliga a hacer algo en contra de la ley de Dios, yo digo que no. El ciudadano debe confiar en el Estado y respetar a las autoridades, pero si lo que mandan es contra la ética, el ciudadano tiene derecho a hacer objeción de conciencia". También utilizó este último concepto en referencia a los alcaldes: "No faltan las autoridades comunales que están dispuestas a entregarla (la píldora) gratuitamente a quienes la pidan, mientras que otras se oponen a ello y hacen objeción de conciencia". (Fuente, La Tercera, 9 de mayo de 2004).

• Cuando se publican las Normas de Regulación de la Fertilidad en octubre de 2006, la Conferencia Episcopal se interpone declarando: “El documento normativo recuerda a políticas públicas fijadas en regímenes totalitarios que pretendían desde el Estado regular la vida íntima de las personas en función de criterios autoritarios, no consensuados, y reñidos con el respeto a la dignidad de la persona humana (...) Estas Normas acogen realidades deplorables en el campo de la sexualidad. Y el Estado se dispone a facilitar, prescindiendo de los padres, las fórmulas –también las con riesgo abortivo- que promueven estas conductas”. (Fuente: “¿Hacia donde camina Chile?” Declaración de la Conferencia Episcopal sobre las nuevas normas de Fertilidad del Ministerio de Salud, firmada por Alejandro Goic Karmelic, Obispo de Rancagua y presidente del Episcopado, y por Francisco Javier Errázuriz Ossa, Cardenal Arzobispo de Santiago)

• Y nuevamente, a propósito del fallo constitucional contra la PAE y el DIU, el Departamento de Opinión Pública del Arzobispado señala que “Se trata de un método anticonceptivo, por lo tanto está prohibido y, ‘oficialmente’, en los centros de salud dependientes de la Iglesia no se entrega ni se aplica”. Así como también Monseñor Juan Ignacio González, actual obispo de San Bernardo, se encarga de aclarar la postura religiosa frente al uso del DIU: “Con el DIU es más complejo el tema, porque con todos los informes que se han hecho, los que yo he estudiado y el que se presentó, es más evidente que es antiimplantatorio; por lo tanto, desde la concepción humanista y cristiana, ahí hay una vida”. (Fuente: La nación Domingo, 2 de diciembre de 2007).

Estas declaraciones públicas –expresión de la postura oficial de la Iglesia Católica chilena- nos hablan del respaldo que dicha institución ha dado a las iniciativas legales que atentan contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, y del profundo compromiso de ésta con la derecha y los grupos “pro vida”. Las acciones y planteamientos de los representantes de la Iglesia Católica, más allá de orientar a sus fieles en torno al uso o no de los modernos métodos de anticoncepción, han apuntado a interferir en la labor estatal, imponiendo de este modo sus valores a toda la población.

En relación a lo anterior, sostengo lo siguiente:

-Quiero que los hombres y las mujeres tengan acceso a la anticoncepción de emergencia, al DIU (T de cobre) y a todos los métodos anticonceptivos modernos, incluído el aborto gratuito y libre, pues considero que ambos tienen derecho al placer y a ser dueñas/os de su capacidad reproductiva para administrarla como mejor les parezca. En otras palabras, creo en la autonomía de las personas para decidir sobre su sexualidad y su cuerpo, sin tutelas morales de ningún tipo.

-Quiero un Estado verdaderamente laico, que ponga a disposición de sus ciudadanos y ciudadanas los medios apropiados para ejercer su autonomía. Por ello rechazo la intervención de la Iglesia Católica en los asuntos del Estado y en las políticas públicas del país relativas al ámbito de la salud sexual y reproductiva, puesto que ello ha generado enormes perjuicios sobre todo para las mujeres, quienes al no poder contar con los métodos anticonceptivos apropiados se han visto obligadas muchas veces a dar a luz y criar hijos no deseados y en condiciones de precariedad económica. Si Chile es un Estado Laico, los chilenos y chilenas no tenemos por qué estar obligados a someternos a la moral católica, sobre todo considerando que no todas las personas del país profesan esta fe.

-Rechazo la homofobia, transfobia y misoginia histórica de la Iglesia Católica. No acepto que la Iglesia Católica impida a una profesora ejercer su profesión por el hecho de ser lesbiana, asimismo como no acepto discriminaciones basadas en el género o identidad.

-Quiero un país en que mujeres y hombres tengan derecho a ejercer su sexualidad libremente y sin preocupaciones. Creo profundamente que cada persona debe ser libre de amar y/o tener sexo con quien quiera si ambos están de acuerdo. El valor de la libertad está por encima del de la vida, pues una vida sin libertad no vale la pena vivirla: es esclavitud.

Por todas estas razones, exijo mi derecho ciudadano a no pertenecer más a la Iglesia Católica y a ser eliminada/o de manera definitiva de sus registros, pues no acepto que mi nombre sea usado para dar validez a los dichos y acciones de una institución que no me representa y que, más aún, atenta contra los derechos sexuales y reproductivos de las personas.
Le pido que en su calidad de autoridad de la Iglesia Católica destine esta carta a quien deba tramitar el debido proceso.

Quedando a la espera de la recepción de su escrito de confirmación, me despido atentamente.


_____________________________ (Espacio para firma)

_____________ (ciudad), Chile, abril 2008

Listado de diócesis y arquidiócesis

Arquidiócesis de Antofagasta Arzobispo Pablo Lizama Riquelme San Martín 2634, Antofagasta.

Arquidiócesis de La Serena Arzobispo Manuel Donoso Donoso Los Carrera 450, La Serena.

Arquidiócesis de Santiago Arzobispo Francisco Javier Errázuriz Ossa Erasmo Escala 1884, Santiago.

Arquidiócesis de Concepción Arzobispo Ricardo Ezzati Andrello Barros Arana 544, Concepción.

Arquidiócesis de Puerto Montt Arzobispo Cristián Caro Cordero Benavente 385 piso 2, Puerto Montt.

Diócesis de Arica Obispo Héctor Vargas Bastidas 21 de Mayo 920, Arica.

Diócesis de Iquique Obispo Marco Antonio Órdenes Fernández Simón Bolívar 588, Iquique.

Diócesis de Copiapó Obispo Gaspar Quintana Jorquera Chacabuco 441, Copiapó.

Diócesis de San Felipe Obispo Cristián Contreras Molina Merced 196, San Felipe.

Diócesis de Valparaíso Obispo Gonzalo Duarte García de Cortázar Carrera 430, Valparaíso.

Diócesis de Melipilla Obispo Enrique Troncoso Troncoso San Agustín 277, Melipilla.

Diócesis de San Bernardo Obispo Juan Ignacio González Errázuriz Freire 516 piso 3, San Bernardo.

Diócesis de Rancagua Obispo Alejandro Goic Karmelic O'Carrol 535, Rancagua.

Diócesis de Talca Obispo Horacio Valenzuela Abarca 1 Poniente 1385, Talca.

Diócesis de Linares Obispo Tomislav Koljatic Maroevic Independencia 248, Linares.

Diócesis de Chillán Obispo Carlos Pellegrin Barrera Libertad 640, piso 2, Chillán.

Diócesis de Los Ángeles Obispo Felipe Bacarreza Rodríguez Lautaro 519, 3er Piso, Los Angeles, Los Ángeles.

Diócesis de Temuco Obispo Manuel Camilo Vial Risopatrón Vicuña Mackenna 779, Temuco.

Diócesis de Villarrica Obispo Sixto Parzinger Foidl Gerónimo de Alderete 939, Villarrica.

Diócesis de Valdivia Obispo Ignacio Ducasse Medina Maipú 168, Valdivia.

Diócesis de Osorno Obispo René Rebolledo Salinas Mackenna 980 piso 2, Osorno.

Diócesis de Ancud Obispo Juan María Agurto Muñoz Blanco Encalada 793, Ancud.

Diócesis de Punta Arenas Obispo Bernardo Bastres Florence Mons. Fagnano 630, Punta Arenas.


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