El sueño feminista se ha hecho realidad. Las nuevas
tecnologías y el refinamiento de los métodos de
la biología molecular han permitido que naciera Kaguya,
una ratona que es fruto de la unión de dos óvulos.
Ahora Kaguya, como la denominó el equipo de la Universidad
de Agricultura de Tokio a cargo del Dr. Tomohiro Kono en abril
del 2004, abre todo un debate que va más allá
del hermético mundo científico y amplía
una discusión donde las minorías sexuales van
a tener una voz fundamental.
En casos como el de Kaguya, el óvulo no sufre el proceso
que determinaría la pérdida de la mitad de su
material genético (meiosis) y continuaría la formación
de un individuo completo por su activación debido principalmente
a factores medioambientales.
La clave está en la "impronta" o sello que
cada uno de nosotros lleva, es decir, el material genético
que proviene tanto de la madre como del padre. Ahí existen
ciertos genes que son "silenciados" diferencialmente
durante el proceso de formación de los gametos, lo que
permitiría la "virtual" fusión de los
pronúcleos y la formación del embrión.
Lo que hizo el Dr. Kono fue eliminar de uno de los óvulos
los genes H19 e igf (involucrados en el crecimiento fetal),
emulando esta impronta tal como ocurre en el espermatozoide.
De esta forma al fusionarse el óvulo "silenciado"
con el óvulo normal, existió una completa compatibilidad,
lo que determinó que este cigoto fuera implantado y finalmente
naciera.
El problema es la baja efectividad del proceso, ya que de 371
ovocitos "rearreglados", sólo dos llegaron
a nacer (el 0.6%), de los cuales sólo Kaguya llegó
a estado adulto y obtuvo descendencia fértil.
Lesbomaternidad al debate
Para el Dr. Kono, el énfasis de su investigación
es el uso terapéutico de "células troncales
o madres" que sólo se encuentran en el embrión
y que permitirían la formación de cualquier órgano.
De este modo se podría terminar con enfermedades incurables
como la diabetes, las paraplejías, el alzhaimer y ciertos
tipos de cánceres, en desmedro de la posibilidad de que
los embriones terminen su proceso de desarrollo.
Pero ¿por qué no se tiene como directriz del
estudio la esperanza de la formación de hijos para parejas
de lesbianas? Principalmente por la visión heteronormativa
que existe. Esto porque hasta el momento la fusión de
dos ovocitos no determinaría la formación de un
"ser humano", lo que viene a tratarse de un asunto
de definiciones.
Entonces, al no ser un humano, se utilizaría este "constructo
genético" como una posible fuente de tejidos y posteriormente
órganos que ayudarían a salvar la vida de seres
creados "naturalmente".
La utilización de células madres provenientes
de un embrión fecundado es un tema que está siendo
legislado en muchos países, permitiendo el control en
el manejo de la técnica. De hecho, la Unión Europea
promulgó leyes desde el año 2000 que controlan
ciertas prácticas al tiempo que promueven la clonación
terapéutica e insta a los científicos a continuar
en el estudio de estas mismas.
Pero lo que conmocionó al mundo científico fue
el veto que hizo el presidente Bush en abril del año
pasado, cuando prohibió y quitó todo financiamiento
a los laboratorios que utilizaran embriones humanos para sus
estudios porque a juicio de él “cruza las fronteras
de lo moral”, según afirmó.
Sin embargo, Kaguya podría burlar todos las resquicios
legales y permitir que estos embriones sean destruidos para
la formación de órganos y tejidos ya que esencialmente
-y como lo establece la legislación de dicho país-
un embrión es el “fruto” de la unión
de un espermatozoide con un ovocito, lo que en esencia Kaguya
no es.
Un asunto de "moral"
Los grandes dilemas para permitir que estos ovocitos “re
arreglados” terminen su proceso de desarrollo provienen
de las fronteras culturales, morales y legales de los países
en los cuales la técnica se ha estado desarrollando.
“Existe miedo de la gente en este tipo de estudio por
las grandes restricciones legales que se imponen” dice
el Dr. Richard Scott, director del centro de reproducción
alternativa en New Yersey en una entrevista al diario electrónico
Gaynews a propósito del caso de Kaguya. Él advierte
que al nivel que estas investigaciones están avanzando
podríamos dentro pocos años contar con una técnica
refinada que permitiera la formación de hijos de parejas
homosexuales.
La bioética ha cumplido, sin embargo, una importante
labor en regir y fiscalizar el quehacer científico y
ha procurado que ante cualquier investigación exista
un completo respeto hacia el individuo de experimentación,
para que no vuelva a suceder tragedias tan horribles como fue
la prueba en seres humanos durante la Segunda Guerra Mundial,
donde se les torturaba, inoculaba enfermedades con la finalidad
de controlar y registrar los límites hasta donde el ser
humano soportaba.
Es entonces complejo definir esa línea en la cual se
permite o no la investigación, y aquí el experimento
de Kaguya tiene mucho que aportar, ya que estamos hablando de
conceptos que deben cada vez ser redefinidos para poder avanzar
y conectarnos con la trepidante velocidad a la que avanza la
biología.
Si en una sociedad como la nuestra donde la homoparentalidad
aún es un tema "en pañales" la ciencia
nos demuestra que sus niveles de aceleración y posibilidades
tecnológicas permitirán antes de lo que pensamos
la realización de los que muchos anhelan, permitiendo
que el fruto de la ciencia llegue como un regalo para todxs.