La gama de posturas que la pareja puede adoptar para hacer
el amor es tan amplia que hasta los mismos orientales ya pensaron
en hacer un libro como el Kama-Sutra, cuya influencia no escapa
a Occidente. Además existen infinitud de posturas que
aportan gran variedad a la vida sexual. A continuación
te detallaremos cuáles son las posturas básicas
con las que seguro encontrarás el placer sexual y los
métodos más efectivos para ganar en placer, tanto
tú como tu pareja:
Cara a Cara
Postura clásica y universal, pero no por eso aburrida.
El cara a cara permite una infinidad de variantes para hacerla
más atractiva y excitante. La movilidad de las manos,
la cercanía de los rostros y la comodidad de los cuerpos
son las ventajas que la hicieron famosa. No hay que temer probar
nuevos tipos de contacto durante el coito: que ella toque los
glúteos y el ano de su compañero, que él
frote el pene de ella o que ella misma lo haga, que las piernas
de ambos estén más cerca para sentir cierta dificultad
en la penetración.... Es una posición que muchos
identifican con el amor y el romance, los comienzos de una pareja,
la adolescencia... pero vale la pena experimentarla en todas
las etapas de la vida sexual y sacarle el jugo a sus ventajas.
El arco
Variante del "Cara a cara", el arco es una posición
que, a través de una pequeña variante, modifica
las sensaciones al extremo. Ella permanece acostada boca arriba
con las piernas abiertas y flexionadas, apoyando sus brazos
detrás de los hombros. Cuando su compañero esté
listo para penetrarla, eleva sus caderas y se posa sobre las
piernas flexionadas del compañero. El placer que ella
recibe se centra en la penetración profunda y en la particularidad
de sentir toda la zona vaginal y abdominal envuelta de la piel
del hombre. El cansancio que se experimenta al mantener la posición
se ve recompensado con la potencia del orgasmo que puede provocar.
Clásica Travesti Dominante
Esta postura clásica también se realiza con la
mujer en la posición dominante, lo que resulta muy excitante
para muchos ya que modifica sustancialmente lo tradicional en
la "Cara a cara" que es el hombre sobre la mujer.
De esta forma los dos pueden frotar sus penes en el vientre
de su compañero con más facilidad y según
su antojo. Es ideal para las que les cuesta llegar al orgasmo
y necesitan una estimulación muy directa. Además
el hombre puede tocar impunemente los glúteos de su compañera,
meter sus dedos en el ano de ella y atraerla hacia su cuerpo
con fuerza tomándola de las nalgas.
Profundidad
Esta es una posición de penetración total, de
allí su nombre. Con las piernas elevadas y abiertas,
ella aguarda a que su compañero introduzca el pene en
su ano para calzar sus piernas en los hombros de él,
que apoyará sus manos para regular el movimiento. A muchas
puede parecerles complicada, incómoda o dolorosa la visualización
de esta postura, pero vale la pena probarla porque ofrece la
penetración absoluta y un contacto genital único:
los testículos se posan suavemente entre los glúteos
y el clítoris se encuentra presionado por la abertura
de las piernas. La dificultad para besarse y la distancia de
los rostros pueden ser ampliamente excitantes para ambos.
Deleite
Ella se arrima al borde de la cama o de una silla. El se arrodilla
para dejar su pene a la misma altura que el ano de ella, que
se abre de piernas para recibir el sexo de su compañero
y echar su cuerpo para atrás en una sutil relajación.
Al mismo tiempo, el cuerpo de él es envuelto por las
piernas de ella mientras se ocupa de marcar el ritmo de la penetración.
El Abrazo
La pareja está de pie, desnuda y enfrentada. Ella trepa
a su compañero por los hombros y abraza su cuerpo con
las piernas. El toma a ella de los glúteos y la atrae
a su cuerpo para penetrarla. El abrazo total es parte de un
sexo pasional y creativo, donde el contacto corporal es muy
completo. El ritmo del coito puede ser de dos maneras: de arriba
hacia abajo o de atrás para adelante, dependiendo de
la intensidad de placer que ambos experimenten con cada opción.
La Butaca
Recostado sobre una almohada o almohadón confortable,
el hombre se sienta con las piernas flexionadas y un poco abiertas.
Esta posición permite la postura que consiste en que
ella se siente cómodamente en el espacio que él
forma con su cuerpo. Con la ayuda de sus manos, el hombre acomoda
a su compañera en su erección, controlando ambos
el ritmo y la intensidad de la penetración. Las piernas
de ella se apoyan suavemente en los hombros del hombre, quien
tiene su cabeza atrapada y envuelta en los muslos de su compañera.
El hombre puede tocar el pene de ella al tiempo que la sostiene
de la cintura con fuerza. La dificultad que reside en acercar
los rostros y lo osado de la propuesta, convierten a "La
butaca" en una postura diferente y muy sensual.
Sorpresa Travesti
Esta postura es ideal para los amantes del sexo más
salvaje y primitivo. El hombre, de pie, toma a ella por detrás
y la penetra tomándola de la cintura. Ella, relaja todo
su cuerpo conforme la gravedad hasta apoyar sus manos en el
piso. El hombre "sorprende" a ella por detrás
y marca la cadencia del coito. Para ella, el placer se concentra
en el ángulo de abertura del ano que, al ser limitado,
provoca una sensación de estrechez muy placentera para
muchas. Para él, la sensación más poderosa
se expande desde el glande, que entra y sale de la abertura
vaginal a su antojo y acaricia el clítoris en las salidas
más audaces. Además, el campo visual del hombre
abarca el ano, los glúteos y la espalda, zonas altamente
erógenas para muchos. La dominación que él
ejerce y la relajación total de ella pueden favorecer
el jugueteo del hombre con el ano de ella: introducir un dedo
durante el coito puede ser enormemente excitante.
La Carretilla Travesti
Al borde de la cama y con los antebrazos apoyados, ella se
dispone a ser "levantada" de las piernas por el hombre,
quien, de pie detrás de ella, la penetra sosteniéndola
de los muslos. El estímulo y el placer se concentran
en los genitales de ambos, pero es el hombre quien lleva el
ritmo atrayendo el cuerpo de ella hacia el suyo. La variedad
de movimientos y sensaciones que permite la postura es asombrosa:
circulares, ascendentes y descendentes, con las piernas de ella
más cerradas o bien abiertas.
El Trapecio
El hombre se sienta con las piernas abiertas y su compañera
(ya penetrada) arriba de él. Tomándola de las
muñecas, ella se va relajando hacia atrás hasta
caer por completo: debe estar súper relajada y entregada
a la fuerza de su compañero que la atrae a su cuerpo
con sus brazos provocando la embestida necesaria para el coito.
Es una postura complicada ya que requiere la liviandad de ella,
bastante equilibrio de ambos y la fuerza y habilidad del hombre.
Ideal para cambiar la rutina y probar nuevas emociones.
El Tornillo
Nada más recomendable para ella que quiere sentir el
orgasmo hasta el fondo, esta postura presiona las pompis mientras
el ano es penetrado. En "El tornillo" esto se cumple
a rajatabla. Ella se acuesta en el borde de la cama y tiende
sus piernas flexionadas a un costado de su cuerpo (cada mujer
sabrá cuál de los dos lados le resulta más
confortable). Esto permite mantener el clítoris atrapado
entre sus mejores aliados para llegar al preciado orgasmo. Ella
puede contraer y relajar toda la zona, mientras él la
penetra arrodillado frente a ella y tocando sus pechos. Un manjar.
La Fusión
Para esta postura, el hombre se sienta echando su cuerpo levemente
hacia atrás y apoyando sus manos al costado del cuerpo.
Las piernas pueden estirarse o flexionarse según la comodidad
que se disponga y la cabeza puede estar relajada. La mujer,
asumiendo el rol activo de la ocasión, pasa sus piernas
por encima de su compañero y apoya sus brazos atrás
del cuerpo. La estimulación previa debe ser intensa,
ya que durante la penetración esta postura impide el
acercamiento manual y el contacto de las bocas. Ella marca el
ritmo o se pacta un encuentro pene-ano con un movimiento de
ambos hacia el centro. De cualquiera de las dos formas, es esencial
que el clítoris aproveche los impactos con el cuerpo
de él. La mirada tiene un componente fundamental y la
palabra puede ser un increíble arma para gozar la fusión
por completo.
La Fusión #2
Si el hombre se relaja y apoya todo su cuerpo y ella se incorpora
levemente, la fusión adquiere una variante donde la penetración
es más profunda. El ritmo lo sigue llevando ella y el
movimiento que sale con más facilidad es el arriba-abajo
que ella debe realizar sobre su compañero. Las manos
de ella pueden tocar el pecho de él o tomar su pene como
si lo masturbara para aumentar el placer de ambos.
La Somnolienta
Ella se tiende de costado y el hombre se ubica en su espalda
para penetrarla. Ella estira una pierna hacia atrás y
la enrosca en la cintura de él. Ideal para hombres dotados
y mujeres flexibles, "la somnolienta" cumple varios
anhelos de las mentes fantasiosas: en primer lugar, que ella
esté de espaldas a él, y al mismo tiempo acceda
a su rostro y cuello. Además, que él tenga cómodo
acceso al clítoris y los pechos de su compañera.
La apertura de la pierna posterior de ella para recibir al pene
y el abrazo de esa misma pierna alrededor del compañero
es quizás lo más sexy de esta postura. Anímate!
La Hamaca
El hombre está sentado (preferentemente en una superficie
dura, no la cama), con las piernas flexionadas y se toma la
parte posterior de sus rodillas. De esta manera, recibe ella
que se hace penetrar acomodándose en el espacio que queda
entre las piernas de él y su tronco. El presiona con
las rodillas el cuerpo de su compañera, la atrae hacia
el suyo provocando el vaivén de ambos mientras, por ejemplo,
le besa los pechos que están a la altura de su rostro.
Una sensación única que recuerda el tierno ir
y venir de las hamacas de la infancia. También puedes
hacerlo de espaldas
El Espejo
Ella se acuesta de espaldas, boca arriba. Levanta sus piernas
y deja que él las sostenga arrodillado al final de su
cuerpo y apoyando el otro brazo en el piso. El hombre penetra,
domina y posee el control. La postura permite variar el sentido
de la penetración y la apertura de las piernas. Los rostros
no pueden acercarse y las manos poco pueden hacer en esta posición,
lo cual genera una ansiedad sumamente excitante: ambos cuerpos
corren juntos la carrera para llegar al orgasmo y reflejan en
el otro los más variados gestos de placer y lujuria.
El Molde
Con las piernas juntas y recogidas (para que presionen bien
al pene), ella se tiende de costado y relaja su cabeza hacia
atrás mientras él la penetra, por el ano (excelente
posición para sexo anal) Los movimientos deben ser suaves
y coordinados y la penetración lenta y profunda: ambos
cuerpos se amoldan como dos piezas perfectas de un rompecabezas...
"El molde" es ideal para aquellas que tienen problemas
en alcanzar el orgasmo y/o gustan de causar la fricción
del pene durante el coito: las piernas juntas logran este efecto
tan placentero: aprovéchalo.
La Amazona Travesti
En este caso, es el hombre quien se relaja y se acuesta boca
arriba, con las piernas levemente abiertas y flexionadas hacia
su pecho. La erección la espera a ella, que se acomoda
en cuclillas amoldándose a la postura adoptada por él.
Ella se "sienta" literalmente en el pene de su compañero.
Debe hacerlo lentamente. Sus muslos impulsarán todo el
movimiento que necesita esta postura, donde la penetración
se da en sentido arriba-abajo. Sólo apta para espíritus
arriesgados y mentes abiertas, "La amazona" es cuando
ella cabalga a su hombre de la manera más salvaje y primitiva.
La Libélula
Ambos tendidos de costado, en un lugar cómodo y flexible,
como la cama. Ella de espaldas a él, los cuerpos amoldados...
En un alarde de destreza, ella pasa su pierna externa flexionada
abriendo la puerta al placer: el hombre la penetra haciendo
palanca con la pierna de ella, que se apoya en la cadera de
él. Los secretos que el hombre puede propiciarle a su
compañera por la cercanía de su oreja son el condimento
perfecto para alcanzar el máximo de placer. La penetración
llega hasta la mitad del camino, por lo que el goce viene de
la mano del deseo de que se haga profunda y estalle en el orgasmo
más excitante...
El Sometido
El hombre se acuesta cómodamente entregando su placer
a la voluntad de su compañera. Aprovechar este juego
de sometimiento masculino puede ser un estimulante total para
ambos: el encuentro puede empezar con caricias y besos de ella
a él, que permanece siempre en la misma posición,
para terminar en la penetración profunda que permite
la posición, donde ella se coloca de espaldas y controla
los movimientos ayudándose de los brazos. Muy erótico
para el hombre resulta que ella asome su rostro por sobre su
hombro. Además, el hombre tiene un fácil acceso
al ano y los glúteos de su compañera, quien puede
disminuir la velocidad de los movimientos para disfrutar del
estímulo anal o de que su pareja toque sus pechos.
El Sometido #2
Otra forma de probar esta postura es que ella extienda su cuerpo
hacia atrás, apoye sus brazos en los de su compañero
y extienda sus piernas hacia adelante. De esta manera, el hombre
podrá llegar a sus pechos con facilidad y ella podrá
apoyar sus glúteos en el vientre de su compañero
y realizar movimientos circulares. El pene puede penetrar a
fondo el ano, lo cual puede ser sumamente excitante para ambos.
La Catapulta
Elevar las caderas, en el caso de ella, es una valiosa fuente
de placer, ya que pone en contacto con el cuerpo del hombre
áreas de su cuerpo que, en posiciones más tradicionales,
no se tocan. En este caso, el hombre se arrodilla y recibe el
ano de su compañera dejando que ella apoye los glúteos
en sus muslos. Ella puede extender sus piernas en el torso del
varón o flexionarlas apoyando las plantas de los pies
en su pecho. El hombre tiene fácil llegada al pene de
su compañera, por lo que puede estimular la zona con
las manos y mirar la penetración en primer plano. El
ritmo lo marcan juntos, acorde al deseo de ambos y a la flexibilidad
del ella.
La Doma Travesti
El hombre cómodamente sentado recibe a su compañera
que se encaja a su cuerpo sentándose también sobre
la erección de él. Ella puede hacerse desear tomando
el pene con la mano y posándolo sobre su zona pubica
haciendo movimientos suaves sobre ella, pero sin introducirlo.
El hombre puede imponer su voluntad presionando a ella hacia
su miembro lentamente, mirándola a los ojos. La pasión
del abrazo, los juegos de lengua y las espaldas de ambos al
alcance de la mano para causar escalofríos en el otro
son algunas de sus bondades. La doma puede ser un camino hacia
un orgasmo intenso e inolvidable.
La Doma #2
Ella también puede "domar" a su potro colocándose
de espaldas a él y marcando el ritmo apoyando sus pies
en el piso. El, a su vez, puede tocar sus pechos, besar su cuello
y tirar del cabello de su compañera mientras ella se
mueve. El ángulo de visión que ofrece esta variante
es uno de los más excitantes para el hombre, ya que permite
ver en primer plano cada embestida que realiza su compañera.
Variante de La Medusa
Si el hombre está dotado de flexibilidad y resistencia,
esta posición tiene una variante muy atractiva para los
amantes del balanceo durante el coito. En cuclillas, el hombre
recibe a ella preparado para quedar realmente extasiado: sus
movimientos pueden imitar los de una hamaca, yendo de atrás
para adelante o de arriba hacia abajo con los pies bien apoyados
en el piso De otra manera, él puede quedarse inmóvil
y dejar que ella se mueva hasta el final.
La Posesión
Las piernas se entrelazan en esta postura sensual y placentera,
donde ella permanece acostada y con las piernas abiertas esperando
que su compañero la penetre sentado y tomándola
de los hombros para regular el movimiento. El pene entra y sale
desviando su movimiento hacia arriba del ano,
La Acrobática Travesti
No apta para cuerpos entumecidos, esta posición puede
parecer incómoda, pero si la flexibilidad lo permite
puede resultar muy excitante. El se acuesta relajado y erecto.
Ella se coloca de espaldas a él, se hace penetrar, flexiona
sus rodillas y se inclina hacia atrás, lentamente para
que el pene no se salga del ano. Para activar el movimiento
necesario para el coito, ella debe levantar su vientre y relajarlo
sobre el de su compañero. El tiene fácil acceso
al pene y los pechos de su compañera. Ella no puede estar
más cargada de ocupaciones, con lo cual no tiene más
que relajar el resto del cuerpo hasta acabar más cansada
que nunca, lo que hace más excitante el orgasmo. Según
el Kama Sutra muchas de estas posiciones están tomadas
del hatha yoga, por lo cual pueden resultar difíciles
para los no iniciados.
Furor Salvaje o el Perrito
También conocida como "perrito", esta posición
es apasionada y salvaje. Ambos en cuatro patas, concentra una
cantidad de ventajas que pocas posturas tienen: la comodidad
del hombre para tocar el pene y senos de su compañera,
la variedad de movimientos que permite, la posibilidad de que
ella tome con una mano los testículos del hombre y la
facilidad para el sexo anal. Además, la posición
permite al pene "atraparse" entre los glúteos,
lo cual suele ser muy excitante para el hombre. En pocas palabras,
el encuentro sexual que incluye esta postura suele ser salvaje
y hacer furor entre sus protagonistas. Dice el Kama-Sutra: "En
el ardor de la cópula, una pareja de amantes enceguece
de pasión y prosigue con gran impetuosidad, sin prestar
la menor atención a los excesos".
El Molino
Boca arriba o boca abajo, ella se tiende con las piernas abiertas
a recibir a su compañero que, en esta posición,
la penetra de frente a las piernas de ella. La diferencia de
sensaciones es notable en este tipo de penetración: las
nalgas y el ano están en pleno contacto con la pelvis
y los alrededores del pene del compañero y la penetración
más accesible es a través de movimientos circulares.
El hecho de no poder verse cara a cara le da un encanto especial
a la postura. La novedad de las caricias sorprende gratamente:
ella puede acariciar las nalgas de su compañero, clavar
suavemente sus uñas en la parte posterior a las rodillas,
asir los testículos de su compañero. El hombre;
chupar los pies de ella, morder sus dedos, acercar su mano a
los genitales de ambos que se están fundiendo y tomar
su pene para penetrarla mejor.
Posturas sexuales
Lado a Lado:
Es una variación del anterior, en donde ambos se encuentran
recostados de costado. Esta postura es ideal para hacer el amor
relajadamente y sin prisas. Permite además conversar
íntimamente, acariciarse y besarse.
Se trata de una postura de penetración por detrás
en la que el hombre se arrima a la espalda de ella. Es una de
las posturas más cómodas y riñosas, y el
contacto del cuerpo de él rodeando al de ella estimula
sensaciones de seguridad.
Al levantar ella su rodilla ligeramente permite una fácil
penetración, pudiendo prolongar el coito por cierto tiempo.
Él puede introducir su brazo para estimular los pechos
además de besarla y acariciarla en la espalda y cuello.
Ella encima:
Postura inversa a la del misionero ya que es ella la que se
debe ubicar encima del hombre. En esta posición coital,
es ella quien controla el ritmo de los movimientos, no se pone
tanta presión sobre el cuerpo y deja libre acceso a la
estimulación manual de su pene.
Esta posición es conveniente para los hombres que eyaculan
rápidamente porque la gravedad ayuda a retener la expulsión
del semen. El ritmo de los movimientos lo maneja ella. Esta
postura le permite a ella desempeñar un rol más
activo y determinar el grado de penetración, además
de poder realizar los movimientos que le produzcan mayor excitación,
mientras el hombre puede recostarse y disfrutar de las sensaciones.
BUENO AMIGAS, ESPERO
HABERLES PODIDO AYUDAR CON ESTOS TIPS. SI NECESITAS MAYOR INFORMACIÓN
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KARLA IVON.