Razones:
-Haber dicho despectivamente (y con el claro objetivo de hacer
reír al público) que los "homosexuales tenían
una obsesión enfermiza por mirar penes", en una
charla que organizó la Pastoral de la carrera de Derecho
el pasado 12 de mayo en la Casa Central de la PUC.
-Esta profesional, en el mismo encuentro, sostuvo que “el
pene es el símbolo esencial de la masculinidad –la
diferencia sin error entre varón y hembra”, pasando
por alto más de 50 años de estudios de género.
-Creer que la homosexualidad es una patología, sostener
que somos molestos para la sociedad heteronormativa y pensar
que ella tiene la clave para “sanarnos”. De hecho,
en su tesis de Magíster, Ferrer expresó que “es
un deber investigar las bases de esta condición y las
reales posibilidades de revertir la tendencia homosexual”.
-Denigrar a la mujer al considerar que los roles de género
femenino “homosexualizan” a los hombres, como insistió
en la mencionada charla del 12 de mayo pasado, donde aconsejó
que los niños varones “no se metieran a la cocina
ni hicieran labores del hogar, pues aquella es una tarea de
mujeres”.
-Ferrer presenta una constante conducta reñida con la
Ética del Colegio de Psicólogos de Chile, ya que
en su tesis "Percepción infantil de no ser aceptado
como factor predisponente a la homosexualidad", violenta
los derechos humanos de las minorías sexuales y no respeta
las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud
(OMS, 1992), la Asociación de Psiquiatría de Estados
Unidos (1973) y de la Asociación de Psicología
Americana (1975) respecto a que la homosexualidad no es una
enfermedad y que, por tanto, no puede ser curable.
-Marcela Ferrer desconoce que cualquier intento de “sanar”
la orientación sexual de las personas, sea esta homosexual
o heterosexual, provoca serios trastornos en la estabilidad
psíquica y física del individuo.
-La psicóloga Ferrer contraviene las directrices éticas
de las Naciones Unidas y del Comité de Derechos del Niño,
que el año pasado advirtió a Chile sobre la importancia
de respetar la homosexualidad de los menores de edad. Ferrer
plantea que "si se detectan aquellas características
significativas en los primeros años y se toman las medidas
pertinentes (…) es posible evitar el desarrollo de las
tendencias homosexuales".
-Su ejercicio profesional es un serio peligro para toda persona
que pueda ser atendida por ella, ya que puede provocarle graves
e insospechados trastornos emocionales.
-El discurso “científico” de Ferrer refuerza
la discriminación histórica que sufrimos millones
de lesbianas, gays y bisexuales, acercándose claramente
a lo que el Derecho moderno ha definido como un “discurso
del odio”.
-Por tener la sinvergüenzura de querer integrar la Sociedad
Chilena de Bioética.
Por esto y mucho más….¡FUNA! No
faltes. Estaremos desde las 9:30 am en Ejército 333 (Facultad
de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, metro
Los Héroes) denunciando la homofobia de esta mujer. La
foto arriba corresponde a la del Edificio en cuestión,
imposible perderse.
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